¿Y cuándo fue que reducimos la seducción a la vana temperatura del deseo corporal?
Sucede que nos olvidamos de interesar con el intelecto, de llamar la atención hasta con la histeria, con el destiempo de no entregarnos simplemente al deseo.
Nos hemos olvidado de cortejar, de ir de a pasos, ya no somos pacientes a lo que quizás será y me pregunto por qué. Si lo que atrae es lo que cuesta, ¿por qué no darle valor?
Y miro alrededor como si estuviera en el centro de una plaza y concluyo en que los cambios de era social condicionaron hasta la forma de amar y de sentir. Y seguido de darme cuenta, me pregunto a qué llegaremos y me planteo la posibilidad de revertir o evitar lo que aparentemente vendrá.

No hay comentarios
Publicar un comentario