Al romperse contra la roca el agua canta.
Contrario a un corazón roto, cuando cae, el agua canta.
Sigue andando. Contraria al alma herida, el agua cae, golpea y canta.
Y aunque esa roca la golpee el agua sigue andando y la une a su canción.
Agua sin roca no aprende a cantar;
Corazón sin dolor no sabe amar.
En el Parque Yrigoyen un ocho de junio de 2.011.

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